Desde el BAFICI, crítica a “Bonus Track”, de Perrone

Fue hacia los años ´90 que el cine Argentino se acercó, y consolidó tras ciertos nombres de realizadores, una nueva línea de producción cinematográfica, en la que se buscaba recuperar la nimiedad, la historia sencilla, la intimidad propia de las tramas de un pueblo, de un barrio, de una familia. Fue un oleaje que aún hoy en día se mantiene en boca de todos, y entre manos de los más reconocidos directores argentinos, así como de los nuevos. Llamado Nuevo Cine Argentino, fue Raúl Perrone, junto a Martín Rejtman, uno de los primeros en dirigir su mirada hacia la simpleza de historias alejadas de las grandes superproducciones al mejor estilo Hollywoodense.

Pues así es que, tras haberse mantenido no muy activo en ésta última época, reapareció con creces y flores en ésta nueva edición del BAFICI, para presentarnos tres films realizados en éstos últimos tiempos. Y el que me compete al día de hoy es el titulado “Bonus Track“. Particular nombre, pero que le queda pintado al film en cuestión. ¿Por qué? Adolescentes, cigarrillos, patinetas, historias que no son historias, y amores que no son amores.

Un grupo de chicos Skaters se la pasan, todo el día, y toda la noche también, andando en sus patinetas, haciendo trucos, lamentándose las roturas, riendose y fumando. Conversaciones que nada cuentan, más que aquello propio a los personajes. Como ser un episodio en el colegio, rememorar viejos profesores, ofenderse con un supuesto amigo porque olvida avisar que llegará tarde, y quizá un dejo de amor que roza más lo hormonal que lo emocional.

La película nada cuenta, aunque todo lo cuenta. No se sustenta en una estructura clásica donde es una trama, o de personajes o de situación, la que lleva adelante al film, sino más bien, permanece en el no contar nada, sino mostrar una realidad, un modo de vivir o de encarar la vida, en una edad tan particular como lo es la adolescencia. Un mundo inmenso se gesta dentro de cada uno de los chicos, pero que se pervierte por momentos en las formas bajo las cuales se relacionan, que rondan entre el rol y la sincera comunicación.

Una película que vale la pena ver para descubrir qué caminos toma hoy en día aquel Nuevo Cine Argentino, que hoy es más la contrarevolución de la revolución, que la revolución en sí misma.

Y aquí, un compilado de fotos realizado por el propio Perrone con material logrado durante la filmación.


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