Crítica a El gran Stan, el matón de la prisión: muy mala, pésima

elgranstan

Que los americanos nos cuelan en nuestros cine, productos de Serie B y que allí salen directamente al mercado DVD es algo conocido por todos.

La última película del cómico Rob Schneider, El gran Stan, el matón de la prisión, dirigida y protagonizada por él mismo es una bazofia enorme.

Rob Schneider conocido por películas como Gigoló y Estoy hecho un animal nos presenta una película, hecha a los sueños de su protagonista – convertirse en un héroe luchador -, pues nos presenta a un estafador que tiene que ir a la cárcel pero antes de entrar en ella contrata a un profesor de Kung Fu, interpretado por David Carradine, para que le entrene y se convierta en el rey de la cárcel.

En la cárcel se convertirá en el hombre más temido, tras unas peleas de ridículo total, y, lo peor de todo, es que sacará mensajes moralizadores de vergüenza ajena, como que se prohibirán las violaciones en la cárcel y demás.

No sigo porque no terminé de ver la película de lo mala que era.


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